PERIODISTA CARLOS MAGGI Y CASCOS AZULES FUERON RECIBIDOS POR LA JUNTA DEPARTAMENTAL
Para el Mayor Capeluto esta instancia se trata de la materialización del proyecto de comunicación que el Ejército realiza llevando a periodistas a las misiones de paz. Carlos Maggi, es uno de los periodistas que ha viajado en dos ocasiones al Congo y una vez a Haití. En esta oportunidad la Edila Daniela Barragán propuso en el Cuerpo que fueran recibidos para que contaran la experiencia que viven los solados uruguayos en las Misiones de Paz, y así fue como se recibió a Maggi, al Mayor Alejandro Capeluto; el Capitán Wilfredo Paiva Vazquez y el Tte. Segundo Enzo Guzmán Nípoli Szabo.Carlos Maggi presentó en primera instancia un video donde se explica cómo es la vida en la República Democrática del Congo, y cómo es el trabajo de los Cascos Azules, resaltando el trabajo, la solidaridad, y la responsabilidad de los compatriotas que pasan entre 6 meses y un año viviendo situaciones a las que no están acostumbrados en su vida en el Uruguay. Maggi entrevistó en el Congo a personas y familias locales, mostrando la realidad en primera persona.
Mayor Alejandro Capeluto:
“Vemos de muy buena manera que se busque información al respecto, porque nosotros tenemos mucho que decir sobre este tema”, dijo el Mayor Capeluto en el comienzo de su alocución. Y continuó… “Nosotros vamos exclusivamente como voluntarios, no se envía a nadie obligado a ahí, y a través de todos estos años hemos desplegado allí más de 15.000 personas en un continente lejano al servicio de las naciones unidas. Eso es a impulso de un sello que tiene todo uruguayo cuando nace que es el de la solidaridad, porque se habla mucho de lo que se gana en misión de paz, pero un soldado gana alrededor de US$ 1.000 por mes y aquí gana $15.000, es decir que se le duplica el sueldo, pero no se le duplica un sueldo muy grande. El soldado cuando viene después de 6 meses viene con US$ 6.000 en el bolsillo o después de un año viene con US$ 12.000 en el bolsillo. Un solado, después de estar un año, no se acomoda la vida, no cambia sustancialmente su forma de vida y por supuesto que tampoco invierte en las Caimanes, esa plata que trae queda toda en la sociedad duraznense, queda en la barraca, en donde compra su moto, en donde compra su bicicleta, en donde compra sus electrodomésticos. Y hay mucho más atrás de la parte económica, que cuando tenemos la oportunidad de hablar más seriamente y en profundidad lo podemos decir… el uruguayo no va por el dinero, el uruguayo tiene marcado un sello de solidaridad desde su crianza. Sabemos que hay una situación completamente diferente y desventajosa, y sabemos que nosotros podemos hacer una diferencia, es eso muchas veces lo que nos mueve. Sentirnos útiles y no solamente en nuestra sociedad sino también fronteras afueras. De la mano de ese sentimiento de utilidad, sabemos que tenemos la oportunidad de dejar bien parado también a nuestro país. Y estas son cosas que tenemos que tener en cuenta siempre que hablamos de misiones de paz, hay mucho más motivación atrás de la parte económica.
“Es un experiencia intransferible”
“Actualmente tenemos 80 personas que viven en Durazno y que están en el Congo, es un número importante y no es el Ejército solamente, es la sociedad duraznense la que está aportando 80 jóvenes que le prestamos nuestra vida por un año a las Naciones Unidas. Lo que nos hemos desplegados conocemos una realidad que realmente es impensada en Uruguay, es un experiencia intransferible, en Uruguay no vemos nada similar. Hasta que no nos encontramos con esa realidad, con esa pobreza, pobreza de espíritu, no solo material, no entendemos cabalmente lo que es nuestro aporte allá, por eso es tan importante la función de periodistas y políticos que han ido a ver lo que hacemos”.
Capitán Wilfredo Paiva Vazquez:
“La República Democrática del Congo es realmente inabarcable. Nosotros estamos desplegados en un lugar que haciendo un paralelismo, iría de Montevideo hasta Río de Janeiro, y desde Montevideo a Santiago de Chile. En ese espacio de tierra donde estamos desplegados operamos continuamente en situaciones realmente desventajosas, con la pobreza permanente en la sociedad, con estructuras realmente desquebrajadas en donde la fuerza de seguridad permite de primera mano que el personal a cargo de la ayuda humanitaria pueda, con un mínimo de seguridad, asistir a situaciones sumamente complejas, en donde las familias se encuentran violentadas permanentemente. El Congo es un país enorme y actualmente la situación se desarrolla al Este de esa República en donde nuestros compatriotas se encuentran desplegados”.
Tte. Segundo Enzo Guzmán Nípoli Szabo:
“Tuve la oportunidad de recibirme hace relativamente pocos años y tengo menos años de servicio de quienes me acompañan hoy y por suerte tuve la oportunidad también de ir a la misión de paz. Es una vivencia que realmente no se puede expresar en sentimientos, en lo que es el día a día, tanto en lo profesional como en lo personal, porque no solo se viven cosas que no vemos acá, sino que tiene la posibilidad de apoyar como sociedad duraznense a la sociedad del Congo. Tuve la oportunidad de estar en la Villa Pinga, una pequeña villa en el medio del Congo, en el medio de la selva, y allí realizamos una jornada en un Hospital que fue apoyado por un puñado de duraznenses, llevando medicamentos, la asistencia de un doctor, una jornada de recreación para niños y niñas, llevamos alimentos, pudimos hacer partidos de fútbol, un sinfín de ayudas humanitarias que son las cosas que en lo particular nos enorgullece”.
